…dijo el rey Enrique IV cuando le dijeron que
tenía que convertirse al catolicismo si quería entrar a Paris. Y la verdad es
que París es sumamente valiosa. Esta llena de riquezas de todo tipo pero sobre
todo arquitectónicas, monumentales y artísticas en general. Y los franceses lo
saben.
Este país cuya gente vive en la quinta
república (que todo indica será la definitiva) estuvo sin embargo gobernada por
reyes niños, y por adolescentes que dilapidaron fortunas en Versalles y sin
embargo no lograron agotar su esplendor. Construyeron monumentos y castillos
hasta el cansancio, coronaron emperador a Napoleón y lo veneraron con un
mausoleo gigante al que hay que inclinarse para entrar en señal de
subordinación y hasta nos dieron la revolución más emblemática de los libros de
historia. Y los franceses lo saben.
Este país que dictó y sigue dictando la moda
con Dior, Chanel, Loreal, Givenchy, Button etc,etc, corta y recorta el pelo y
las polleras de todas las mujeres del mundo. Y los franceses lo saben.
Este país cuyos jardines bellísimos se
extienden más allá de la vista mientras los parisinos los recorren con
indiferencia camino al trabajo. Este país cuya cocina es la más calificada por
los gourmet de toda la tierra y cuyos vinos acunan el nombre de todos los vinos
del mundo, este país es la meca de los turistas clásicos. Y los franceses lo
saben.
Este país que guarda en un edificio
deslumbrante a la Gioconda,
tan pequeña la pobrecita perdida entre tantas grandezas como diciendo que hice
yo para merecer tantos flashes. Y a la
Venus de Milo y a los sarcófagos egipcios que no me explico
cómo llegaron a esas vitrinas siendo que le pertenecen a Egipto. Pero todo lo
bello del arte parece estar encerrado en el Louvre. Y los franceses lo saben.
Apenas conocí París. Pero he visto el rostro
orgulloso de sus habitantes. Caminan erguidos y elegantes mascullando ese
idioma que es como un susurro amoroso al oído. Su ciudad es grandiosa. De una
belleza abrumadora, de esas que uno mira siempre como ajena. Al recorrerla me
impresiono, como una chica del campo recién llegada a la ciudad, pero creo que
después de unos días voy a empezar a extrañar la sencillez de mis calles.
No sé, me parece.
buen relato amiga!!!!! dicen que los franceses se creen el ombligo del mundo . no sabes lo que me alegra que estés alla , en un viaje que creo te gustó más de lo que imaginabas. te lo mereces amiga y luis tambien
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