jueves, 10 de octubre de 2013

“París bien vale una misa”…



…dijo el rey Enrique IV cuando le dijeron que tenía que convertirse al catolicismo si quería entrar a Paris. Y la verdad es que París es sumamente valiosa. Esta llena de riquezas de todo tipo pero sobre todo arquitectónicas, monumentales y artísticas en general. Y los franceses lo saben.

Este país cuya gente vive en la quinta república (que todo indica será la definitiva) estuvo sin embargo gobernada por reyes niños, y por adolescentes que dilapidaron fortunas en Versalles y sin embargo no lograron agotar su esplendor. Construyeron monumentos y castillos hasta el cansancio, coronaron emperador a Napoleón y lo veneraron con un mausoleo gigante al que hay que inclinarse para entrar en señal de subordinación y hasta nos dieron la revolución más emblemática de los libros de historia. Y los franceses lo saben.

Este país que dictó y sigue dictando la moda con Dior, Chanel, Loreal, Givenchy, Button etc,etc, corta y recorta el pelo y las polleras de todas las mujeres del mundo. Y los franceses lo saben.

Este país cuyos jardines bellísimos se extienden más allá de la vista mientras los parisinos los recorren con indiferencia camino al trabajo. Este país cuya cocina es la más calificada por los gourmet de toda la tierra y cuyos vinos acunan el nombre de todos los vinos del mundo, este país es la meca de los turistas clásicos. Y los franceses lo saben.

Este país que guarda en un edificio deslumbrante a la Gioconda, tan pequeña la pobrecita perdida entre tantas grandezas como diciendo que hice yo para merecer tantos flashes. Y a la Venus de Milo y a los sarcófagos egipcios que no me explico cómo llegaron a esas vitrinas siendo que le pertenecen a Egipto. Pero todo lo bello del arte parece estar encerrado en el Louvre. Y los franceses lo saben.

Apenas conocí París. Pero he visto el rostro orgulloso de sus habitantes. Caminan erguidos y elegantes mascullando ese idioma que es como un susurro amoroso al oído. Su ciudad es grandiosa. De una belleza abrumadora, de esas que uno mira siempre como ajena. Al recorrerla me impresiono, como una chica del campo recién llegada a la ciudad, pero creo que después de unos días voy a empezar a extrañar la sencillez de mis calles.

No sé, me parece.

1 comentario:

  1. claudiamaucci2013@hotmail.com.ar10 de octubre de 2013 a las 15:51

    buen relato amiga!!!!! dicen que los franceses se creen el ombligo del mundo . no sabes lo que me alegra que estés alla , en un viaje que creo te gustó más de lo que imaginabas. te lo mereces amiga y luis tambien

    ResponderEliminar