Dicen que
viajar “abre la cabeza”. Puede ser, pero sé de mucha gente bastante tonta que
ha dado la vuelta al mundo muchas veces. Lo que si puedo asegurar es que viajar
es una buena oportunidad para reeditar la capacidad de asombro. Me refiero a
algo así como tener disposición de “primera vez”. Eso que nos llena de
ansiedad, acelera los latidos, y nos dibuja una sonrisa mientras nuestros ojos
se agrandan. Porque vivimos algo por primera vez. Algo que va a desacomodarnos
el alma por unos instantes hasta que logremos acostumbrarnos. Y nunca más
volveremos a ser los mismos.
Esta orilla
del Sena por la que camino, no es la misma de tantas películas, (Los miserables
por ejemplo) les aseguro que es completamente nueva. Y el puente de los
enamorados donde acostumbran poner candados con el nombre de la pareja y luego
tiran la llave al río. Podría estar en cientos de cuentos de amor, cuentos
malos incluso. Pero este puente que cruzo es real para mí por primera vez. ¿Y las
pinturas? ¿Y las esculturas? ¿Quién no ha visto una copia de las Meninas o del
Pensador de Rodin? Yo misma tengo una estatuita en mi escritorio de este último.
Supuse que recorrería los museos para mirar y luego decir “si, si, estuve en el
Louvre”. Pero no. La fuerza de la primera vez me tomó por completo y el asombro
me detuvo. Frente a cada obra suspiré emocionada.
No sabía,
no recordaba mejor dicho, que era capaz de asombrarme así. Mal hecho. Nunca
debo olvidar que mi alma necesita el soplo de la primera vez. Me pregunto si
esto sólo es posible porque estoy viajando, pero no, sé que lo he vivido otras
veces. Pero sí estoy segura que los prejuicios o los temores no me ayudan
en absoluto. El desafío es parecido a cuando nos dicen que cerremos los ojos y
no los abramos hasta estar preparados. Pero muchas veces he dicho: no me gustan
las sorpresas…
Dije que no
volvemos a ser los mismos y lo sostengo. Las cosas que me han asombrado vivirán
en mi memoria aún cuando las olvide. (Por más que las racionalice, interprete y
juzgue con o sin razón). Y un día cualquiera, cuando corra apurada por el
supermercado o limpie la cocina o escuche una conversación, algo imperceptible,
un color, una sensación, una forma, una palabra despertará la imagen
cuidadosamente guardada y olvidada y volveré a conmoverme. Esa será la
segunda vez pero en esta ocasión estaré lista para compartirla precisamente
porque ahora me pertenece.
no te das una idea de lo bien que relatas tu estado de animo, de sorpresa y alegria totalmente sorpresiva . Esta vez te ganó la sorpresa que ni pensabas tener. FELICITACIONES
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